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La paloma Balín

la seguía un gato
   

Entre las primeras rescatadas del refugio, se encuentra la palomita Balín. Apareció caminando por una vereda porteña, de  noche; y además… la seguía un gato.
 
En rápida acrobacia de su rescatista, quedó a salvo de un destino funesto. 
 
Lo primero que nos llamó la atención, fue su horrible olor; al revisarla con tranquilidad descubrimos un agujero enorme en el pecho, infectado y seguramente muy doloroso. Nos preguntábamos cuántos días llevaría en esa situación, luchando por sobrevivir, con un suspiro de  vida. Supusimos que la herida sería producto de un tiro, y lo bautizamos Balín.
 
Le prestamos los primeros auxilios y al día siguiente fue llevada al veterinario especialista en aves quién indicó curaciones diarias y antibióticos. Para afinar el diagnóstico, se le sacó una radiografía, sin embargo nunca supimos con certeza cómo llegó a hacerse semejante daño. 
 
El  pronóstico no era bueno,  pero los cuidados intensivos y la buena alimentación, lograron que su cuerpo fuera reponiéndose; para sorpresa y agrado de todos, se cicatrizó su herida y Balín se convirtió en una paloma grande y vital.
 
Convencidos en el refugio de que podríamos manejar su futuro, la comenzamos a preparar para una próxima liberación. Pero sucedió que Balín se enamoró de Perla, una paloma del refugio, que por tener secuelas de paramixovirus, no podía ser liberada. Asi que él, decidió quedarse!
 
Balín y Perla vivían a los arrumacos, hasta que un día, una vez más, nos dimos cuenta que seguíamos equivocando diagnósticos, por que apareció un huevo…. pero puesto porBalín!.

Balín repuesto con proyecto de liberación            La familia feliz

Rápidamente solucionamos ese problema administrativo, y “Balina” y “Perlo” criaron a su pichón Zacu.
Son la pareja más antigua del refugio, y por supuesto, una de las más  mimadas


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